¿ Por que " S U R U " ?
Por el siguiente texto de "Salarrué" :
"El narrador dijo:
“Cuenta el Moegabar sagrado, que el primer hombre y la primera mujer nacieron del huevo del ave astral llamada Alm-a.
Esta ave maravillosa, que vuela entre los astros como la alondra entre las frondas del bosque y el águila entre los picachos nevados de la cordillera, es de un color para nosotros desconocido y que se llama surú.
Hay surú claro y surú oscuro, como hay rojo claro y rojo oscuro y sólo se sabe que el gran rey Huaara, que Dios guarde en su seno y que dio esplendor al mundo en Samiramina, poseyera una perla surúa.
Alm-a, dice el libro de la luz, tiene un plumaje sedoso y flojo como el de la tormenta; su pico es de oro fogoso y sus patas son delgadas y azules como el cielo.
Toda ella es de un vivo color surú que auroriza los espacios planetarios y su graznido sólo es comparable a una bella música cuando se toca en sordina. Pone un huevo cada 10 millones de siglos y anida en los astros apagados y acuosos. De ella nace el hombre y la mujer y de ellos el hombre y la mujer, hasta el retorno”.
Y Saga continuó:
“Un día u otro este pájaro inmenso, vendrá a la Tierra de nuevo, para ver si el calor de los soles incubó su huevo y traerá en el pico alimento para sus polluelos que estarán en ocasión de poder digerir la música llamada verdad, por la que claman ansiosos y que las alm-as recogen en las orillas de los espacios y entre el ritmo de las constelaciones”.
Saga calló un momento esperando que sus oyentes descendieran de las alturas de su palabra culminatoria y luego dijo sonriendo:
“¡Oh vosotras, almas hijas de Alm-a, aspirad en esta noche clara y serena la brisa luminosa y vibrante que viene acariciando los cielos!; ¿no percibís en la quinta esencia de vuestros númenes un vago presentimiento? ¿Acaso vuestras almas no vibran como las arpas triples, cuando alzando los ojos al cielo, contempláis las exhalaciones que no son otra cosa sino alm-as que pasan de largo?...
¿¡Cuando vendrá nuestra madre!?”
Oyéndole hablar, las almas de los soñadores crecían como llamas impulsivas y se quedaban escuchando el silencio, en medio de los astros… y aquel silencio, como una música divina, les deleitaba inmensamente. Entonces Saga callaba y les dejaba así gozar."